Si pensamos que en los cinco continentes de la Tierra se hablan siete mil leguas distintas, caemos en la cuenta de la diversidad cultural que se afronta cada hora y minuto en nuestro planeta.
Si cada comunidad de un punto recóndito habla de forma diferente, diferentes fonemas, vocablos y léxico, ¿cómo llegamos a algún ángulo de entendimiento? De ahí se denota que el oficio de traductor resulte imprescindible para la comunicación humana en este mundo globalizado. Su principal objetivo: combatir los problemas de entendimiento entre los pueblos.
Por más contemporáneo que parezca el oficio de traductor, cuenta con una historia que viene de la Antigüedad. Una de las primeras evidencias escritas fue el descubrimiento de la Piedra Rosetta que ayudo a descifrar el código jeroglífico de los egipcios. Sin embargo, la traducción de Occidente comenzaría más tarde con los textos bíblicos, teniendo un mayor auge con la invención de la imprenta de Gutemberg a partir del siglo XV. Su tarea resulta minuciosa en el día a día a través de un trabajo basado en la lectura y en la formación humanística, una actividad que resulta igual de necesaria para periodistas y lingüistas. Aunque la profesión parezca estar reglada como traducción e interpretación los conceptos entre sí parece estar poco definidos.
En el Reino Unido, por ejemplo, no existe ninguna carrera universitaria que trate estas materias. Los alumnos que elijan hacer una carrera de idiomas tratarán la traducción y la interpretación a partir de un estudio de postgrado, como el máster que existe en la Universidad de Salford. En España, en cambio, la traducción e interpretación constituyen una carrera que ahora se estudia en facultades y posteriormente se puede desarrollar en agencias de traducción como la de Adaptext que se encarga de prestar servicios lingüísticos a empresas con una cartera de clientes en todo el mundo.
¿Puede ayudar la traducción a eliminar barreras de entendimiento? Su tarea resulta fundamental para poder llegar a todos los mercados y países en una era donde las relaciones humanas se encuentran interconectadas por un mundo globalizado